De(S)Consuelo

Tengo una amiga que dice que sufrir por amor es una de las peores cosas que te puede pasar, porque -ponele- que uno tiene problemas laborales, es decir un trabajo de mierda o la carencia del mismo, pero tiene el corazoncito rebosante de amor correspondido, el penar laboral es más llevadero. Algo parecido pasa con la salud, depende de lo que te ande pasando, lógicamente.
En cambio cuando uno anda mal de amores, no da pie con bola. Hace mal su trabajo. Está disperso y desganado. Se siente incapaz, incompleto y demás adjetivos calificativos que denotan que uno anda hecho una piltrafa humana, que de pedo puede con su mediocre vida, y encima todo el mundo te pide o te propone hacer cosas para que te distraigas, como si no pensar significara que no pasó.
¡Pero uno no puede dejar de pensar, ni de estar triste!
Entonces tu entorno comienza a desesperarse, y ahí, cual discurso pre-electoral, te largan una perorata ridícula, con el solo objetivo de levantarte el ánimo.

Empezas a escuchar cosas como:

“Ese chico/a no era para vos. Si te hubiera querido no habría hecho lo que hizo”

“Yo te lo dije”

“No llores, no seas tonto/a. No se merece tus lágrimas”

“Ahora tenés que pensar en vos”

“Tengo alguien justo para vos…porque un clavo saca otro clavo”

Y no es que estas frases no sean verdades absolutas, el problema es que cuando te las dicen, uno esta hecho mierda, el mundo se te acaba de venir encima, la tierra se abrió bajo tus pies y te trago, y lo único que querés es tirarte en la cama a dormir 1 mes seguido, comerte todo el helado de chocolate con almendras que haya en todas las heladerías del mundo, que alguien te explique porque carajo no te quiere más y que te juren que va a volver.
Uno sabe muy bien que el otro no nos quiere, ni mucho menos nos merece, es justamente eso lo que nos tiene así, como para que encima te lo estén refregando en la cara, es como si te metieran el dedo en la llaga, y hurgaran, y encima no te dejen ni retorcerte del dolor.
Para colmo de males, uno tiene que ser agradecido, porque está mal visto regodearte en tu propio dolor, y mandar a todo el que te da consejos al reverendísimo útero de su santa madre. Entonces, encima que ya nos sentimos como el traste porque nadie nunca, en su puta vida, nos va a amar, ni nosotros volveremos a amar a otro, nos hacen sentir unos desalmados, desagradecidos y malos amigos, hijos, hermanos, etc., etc.
¿Saben donde radica la paradoja de todo este asunto? En que todos, pero absolutamente todos hacemos lo mismo. A medida que la vida se va desarrollando, y uno va cambiando de rol en su devenir, y pasamos de ser los “abandonos” para ser los “consejeros”, repetimos (como si estuviéramos revelando el secreto de la receta del elixir de la vida eterna) las mismas barbaridades que nos aconsejaban unos meses atrás, y que juramos jamás de los jamases decirle a alguien deprimido…No al pedo Husserl desarrolló la teoría de las tipificaciones y recetas…Somos animalitos de laboratorio…

Fit o no fit, esa es la cuestión

A ver si organizamos un par de conceptos: aunque la publicidad se empeñe en hacernos creer lo contrario la gente fit no es la única saludable. Ser saludable también es ir 3 veces por semana a zumba, o caminar todos los días 30 cuadras, o ir al laburo en bicicleta, y alimentarse saludablemente, sin restringir ningún tipo de alimentos.

Ser fit es otra cosa. El fit no puede ni pronunciar la palabra harina, el fit está encerrado en el gimnasio levantando pesas durante 2 horas diarias de lunes a sabados. Y eso también es poco saludable, tan poco saludable como tirarse de cabeza a los excesos.

En estos tiempos sino querés decir que estas obsesionado con tu cuerpo, ya que no esta tan bien visto tener una fijación con la delgadez, entonces queda mejor decir que llevas un estilo de vida saludable, que sos fit bah…¿pero quien te dijo a vos que ser adicto a los esteroides es ser saludable? Alguna vez se te ocurrió pensar que alguien con 5 o 10 kilos de más es mucho más saludable que alguien que sufre anorexia o vigorexia?

Y aunque el mundo de la estética y de la moda se resista, ya muchos entendimos que no se es bello ni feliz por ser flaco. La industria de la flacura, como me gusta llamarla a mí, va a tener que rever las estrategias de marketing y su modelo de negocios o van a morir en el intento de aferrarse a un paradigma de belleza hegemonico que ya caducó para las nuevas generaciones.

Once upon a time

Anoche se entregaron los Oscar, y nos llevamos el alegrón de que la película ROMA ganó el galardón a la mejor película extranjera. Y el documental sobre la menstruación PERIOD. END OF SENTENCE también resulto merecedor de la estatuilla por el mejor documental corto. Pero no importa que las mujeres seamos respetadas y reconocidas, el selecto grupo de diseñadores y estilistas de la farándula vernácula gusta mucho de opinar que se puso tal o cual en la ansiada red carpet.

Ya está chicos, esta demodé esa clase de notas, no las hagan más, entiendan una cosa: no hay un determinado vestido para cada clase de cuerpo. Cada uno se puede poner el vestido que le guste y que le haga sentir hermosa. Una se viste para expresarse, para contar una historia, para jugar, no para que los demás piensen que estas linda porque el vestido te hacer ver alta y flaca.

Entendamos que una persona no es un adorno.

Problemática

Hoy apareció muerta Natacha Jaitt.

Los medios dicen que fué una combinación letal de alcohol y cocaína. Pero lo cierto es que luego de denunciar la mafia de la pedofilia en el fútbol argentino y de que unos personajes poderosos la drogaron y violaron, ella insistió, hasta el cansancio, que no se iba a suicidar, ni se le iba a ir la mano con la droga.

Natacha “era problemática”, así la definen los medios de comunicación, maravilloso eufemismo para hablar de una mujer que no tenía ningún prurito en reconocer que ejercía la prostitución, tenía amoríos con hombres casados y se drogaba.

Cuando denunció violencia de género por parte de un ex novio no le creyeron, cuando denunció que la violaron no le creyeron tampoco.

Nunca le creyeron, porque Natacha era “inestable emocionalmente”.

Ahora tampoco van a creer que la mataron, porque es una muerte que “no sorprende”, como si su vida valiera menos porque era drogadicta, prostituta o mujer.

Maldita cenicienta

Las mujeres somos una isla de sufrimiento a causa del amor. Sufrimos por todo, en todos los contextos. Sufrimos cuando amamos y no nos aman. Sufrimos cuando nos aman y no amamos. Sufrimos estando solteras y sufrimos estando en pareja. Parece que toda nuestra vida es un eterno sufrimiento, una lenta agonía. Siempre nos sentimos insatisfechas, todo es poco o mediocre. Y no me parece una desgracia que no nos conformemos tan fácilmente, al contrario, me parece que es el comienzo al camino de la superación personal. Que si sentimos que merecemos más, es porque estamos capacitadas para obtenerlo.
Sin embargo, a veces somos tan sufridas, que ya ni los amigos nos aguantan. Es que resulta un poco infumable estar con una persona que para todo tiene un lamento, o un reproche.
Según mi humilde opinión, los responsables de que nuestra vida amorosa sea un eterno desengaño, son los autores de los cuentos infantiles y las telenovelas de la siesta, la industria Disney, digamos.
Todas las mujeres crecimos escuchando el cuento de la Cenicienta, Blancanieves y La Bella Durmiente. Desde los tres o cuatro años, nuestros padres, nos sumergieron en un mundo de fantasía en donde la joven buena, bella y educada (y encima Princesa) era salvada por un Príncipe valiente, que para colmo, además de tener sangre azul, se enamoraba de ella a primera vista y viceversa. A los pocos días se casaban y comían perdices para siempre. Siempre me pregunte porque los cuentos no continuaban relatando las pequeñas minucias conyugales, como iban conociendo sus olores, sus sabores (los desagradables, claro está). En fin, como limaban las asperezas, porque no nos olvidemos que ellos se casaban a los tres días de conocerse.
Hoy más de un noviazgo de cuatro o cinco años se termina, sin siquiera haberse planteado la posibilidad concreta de compartir el cuidado de un helecho.
Pero continuemos con nuestro relato. Luego, ya entrando en la tierna adolescencia, las mujeres descubrimos el maravilloso mundo de las “telenovelas”. Lloramos, suspiramos y reímos con la heroína, también joven, bella y buena (que no es Princesa porque hoy la Monarquía esta en decadencia, pero si heredera de una cuantiosa fortuna). Y “él” bello, bueno, sufrido, ermitaño y mujeriego. Vive huyendo del amor, hasta que la conoce a “ella” y se enamora a primera vista para siempre. Les pasa de todo, superan toda clase de intentos de homicidio, secuestro, extorsión, en algunas oportunidades vuelven de la muerte, y en todas las tramas siempre aparece un hijo inexistente que esta a punto de separarlos. Vicisitudes más, vicisitudes menos, luego de año larguísimo, la pareja protagónica se reencuentra y se casa. Al igual que en los cuentos, me pregunto como se habrán llevado después de diez años de matrimonio, díganme si no les intriga saber si ellos no se plantean que tanto sufrimiento pasado fue al vicio.
Crecemos con esa imagen equivocada del amor. Para arrancar el amor no es solo heterosexual, después, ningún hombre está capacitado para salvar a nadie, imaginate que no pueden con ellos mismos. Tercero: el amor a primera vista no existe, lo que puede existir es la calentura, pero eso no perdura más allá de la tercera cita, después todo se enfría y el supuesto amor eterno se va al diablo. Cuarto: Hoy la gente casi no se casa, a lo sumo comienza a vivir en concubinato. Quinto: No existe ser humano sobre la tierra que pueda aguantar todo lo que tienen que sufrir estos pobrecitos, ni hablar de que después de un tiempo de tantas mentiras ya no se quieren ver más, hoy en día es muy común dejar de querer al amor de nuestras vidas…Y por último, los hombres que huyen del amor, nunca dejan de huir, es una mentira total eso de que son mujeriegos y se enamoran de una y se vuelven honestos y fieles de la noche a la mañana, el que es mentiroso, infiel y estafador lo va a seguir siendo, por lo menos mientras no lo descubran. Que otro ejemplo necesitás para entender que la literatura esta al servicio del machismo!?
Y así, queridas mías, crecemos engañadas, deseando un amor y una relación de pareja que no existe. Y como solo a los golpes se aprende, la vida cruel se encarga de desbaratarnos los sueños, y chocarnos de narices con la realidad: el Príncipe Azul no existe y nosotras no somos Cenicienta, aunque calcemos 36 y vivamos fregando pisos.

Siguiendo el juego

¡Basta editores responsables! Un poquito de originalidad por favor.
Nos quejamos de Jimena y su obsesión por mostrar el traste, pero ustedes también le hacen el juego publicando una nota cada vez (día de por medio) que sube una foto en bolas a Instagram.
¿Saben lo que realmente va a ser noticia? Cuando Jimena suba fotos en las redes vestida.
Les tiro un dato, fijensé que por ahí se encuentran con alguna mujer un poco menos conocida (bastante menos capaz) pero que si es digna de un nota por su desempeño en el ámbito cientifico o del deporte o de otras disciplinas. Que se yo, hay mujeres que incendian las redes compartiendo sus pensamientos.
Nada, se los tiro por acá, capaz que pica.

Create your website at WordPress.com
Get started