Siempre me pregunté ¿qué mujer en su sano juicio invento lo de la crianza apego? Y después me desayuné que esta teoría la desarrolló un pediatra varón, y ahí me cerró todo…

Es que no se explica que una mujer que haya sido madre, y que esté en completo dominio de sus facultades mentales haya desarrollado una teoría donde no podés soltar el pibe ni para ir a revolver los fideos. En serio, nadie con una psiquis sana puede estar 24/7 con un bebe colgado de la teta. Capaz que si sos de los afortunados que pueden pagar niñera y tiene abuelas presentes, para que se queden con la cría para que vos puedas dormir una siesta, cagar o bañarte tranquila, o ir a hacer las compras solita tu alma, capaz que puedas ser de las que no termina hablando con las tostadas. Pero si ese no es tu caso, claramente no hay forma de que puedas seguir este modelo de crianza enajenante sin volverte un toque loca. Lo que está en claro es que esta teoría desarrollada por el pediatra William Sears durante los años 90, evidencia que ante el avance del feminismo el patriarcado ha generado nuevas formas para mantener su posición de poder. Entonces ellos, que no son tan giles como nosotras creemos, no van a decir que está mal que las mujeres conquistemos derechos y espacios, pero nos hacen culpables de criar hijos traumados en pos de nuestros deseos de ser libres y progresar. Encima desde los medios de comunicación, tan afectos a seguirles el juego, no hacen más que decirte que si “elegís criar con apego a tu hijo” sos mejor madre que la que dá la mamadera, usa cochecito, y lo hace dormir en su cuna. Yo que fuí madre en la misma época que Paula Chaves, todavía tengo clavada entre ceja y ceja las tapas de revista donde le hacia propaganda a la crianza con apego y contaba como había hecho para recuperar el cuerpo a las 3 horas de haber parido.

Me recuerdo llorando a los pies de mi cama, cuando mi hijo de 2 semanas lloraba sin parar porque tenía hambre y mi marido me decía que le demos una mamadera, y yo le decía que si él le llegaba a dar una, iba a ser más grave que si me gorriaba. La presión que yo sentía por darle la teta era tal que era capaz de pasarme todo el día encerrada en mi casa, sentada en el sillón, con el pibe colgado a la teta porque “mientras más toma más leche generás”, pero mi retoño tomaba, pero no le alcanzaba, lloraba todo el día, y no solo se puso flaquito, hasta le empezó a subir la bilirrubina.

Y ahí fué el acabose, no importaba lo que hiciera, era la peor madre del mundo. Si le daba la mamadera se iba a agarrar las siete plagas de Egipto, y si solo le daba teta lo iba a terminar enfermando igual.

No lo pude parir porque durante el trabajo de parto se me desprendió la placenta, y me tuvieron que hacer una cesárea de urgencia, y por más que le daba la teta 24/7 lo que producía no alcanzaba. Sentía que había fracasado como madre.

¿Vos entendés la locura, no?

Por suerte estaba rodeada de gente sana y amorosa que me ayudaron a entender que no había fracasado nada, que recién empezaba a ser madre, y que nadie nace sabiendo, que cada una es la mejor madre para su hijo y que si él necesitaba una mamadera, que se la dé y punto. Y así lo entendí y fuimos todos felices, y no comimos perdices porque respetamos a los animales.

Pero no todas las madres puerperas corren con mi suerte, y se ven bombardeadas por la imagen de la madre abnegada, la que se sacrifica en pos de sus hijos, que es la imagen de la “mejor madre posible”, y se sienten las peores del mundo.

Pero no solamente eso, hay algo que también subyace en esa imagen de las “mejores madres” que nos venden los medios, y es que borra a todas las otras formas de maternar. Es como si solo fueran madres las mujeres heterosexuales en pareja, y de clase media o alta. Desaparecen de la escena no solo a las madres solteras de bajos recursos, y a las madres lesbianas, sino también a los hombres que son papas, solteros o en parejas homosexuales.

Creo que esa sacralización de la imagen materna es una de las armas que utiliza el patriarcado para operar en contra del feminismo de hoy, porque no hace más que reforzar la idea de que las mujeres nacimos para ser madres, y que si no nos quedamos metidas en la casa con nuestros hijos colgando del pecho, cual collar de sandias, vamos a criar hijos traumados, y por lo tanto la culpa de todos los males de la sociedad va a ser nuestra.

Y de vuelta, la culpa es nuestra

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Posted by:Lau Albertini

Periodista. Humorista. Feminista. Madre.

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