Hace unos días estalló el escándalo entre los influencers que pululan por Youtube e Instagram, cuando una de sus luminarias, que se hizo famosa por difundir el estilo de vida vegano, fué descubierta comiendo pescado.

Si, ya sé, parece una locura que se arme semejante despelote por que una chica come pescado y huevo. Pero lo que pasó pone de manifiesto algo que hace varios años vengo alertando: Mucha gente se hace vegana porque se cree que con eso va a ser flaca, cuando no entiende que el veganismo es, antes que nada, una cuestión de ética y de compromiso con los animales y la contaminación ambiental, ya que es bien sabido que la mayoría de los gases de efecto invernadero, que tan mal le hacen a la salud de nuestro planeta, son emitidos por la ganadería.

Pero vamos a empezar por el principio y a acomodar los tantos: Rawvana, la estrella youtuberil en cuestión, hace 6 años se abrió un canal en la plataforma de streaming para comenzar a compartir y evangelizar sobre el nuevo estilo de vida que acababa de emprender: “el crudiveganismo” ( esa vertiente del veganismo donde solo se comen cosas crudas: frutas, verduras y semillas, básicamente). Yovana Mendoza, el verdadero nombre de la youtuber, comentó en su canal que había sufrido anorexia y que era “adicta al alcohol y al cigarrillo”, y que llevar este nuevo estilo de vida le había salvado la vida, porque ahora era una “chica saludable”. En su propio medio de comunicación comentaba que hacia ayunos de 21 días de solo tomar agua o dietas mensuales detox a base de jugos de frutas y verduras. Hasta se hacía limpiezas colonicas cada 3 meses (que gusto estar zampandose un enema tan seguido sin ninguna necesidad, no?)

En fin, vamos, se alimentaba como el traste, pero ella estaba super flaca y no hacía más que decir que desde que era crudivegana ya “no batallaba con su peso”. Entonces le recomendaba a todo el mundo seguir su misma dieta. Y su canal fue un boom, creció muchísimo y se hizo muy conocida entre los veganos, era una especie de embajadora de marca del veganismo y comenzó a vender planes alimentarios y recetas. En fin, fue tan pilla que transformó su trastorno alimentario en un gran negocio, con la suficiente superioridad moral como para que nadie la cuestione por lo qué come, o no come, mejor dicho.

Negocio que hoy se ve cuestionado, pero no porque apareció comiendo pescado, sino porque la razón que dió para su nueva ingesta es que “esta enferma y todos los médicos que vió le recomendaron comer proteína animal”. Entonces ahí si, no solo los seguidores que se sintieron estafados porque ella vendía un estilo de vida saludable que, en realidad, la enfermaba, salieron a criticarla, sino que además médicos y nutricionistas veganos que pululan en las redes salieron al cruce para aclarar que el VEGANISMO NO ENFERMA A NADIE . Sino que es como todas las dietas: la clave está en comer equilibrado. Y Rawvana no estaba comiendo saludablemente, sino que estaba obsesionada con ser flaca. Y su obsesión por la delgadez fué lo que la enfermó. Simple.

Echarle la culpa al veganismo me parece de una siniestralidad horrible, más cuando estuviste 6 años lucrando con eso. El estilo de vida vegano es ante todo ético y cada vez más generaciones de jóvenes están llevando este estilo de vida, antes que nada por su compromiso con el planeta y el medio ambiente. Por favor, no le echemos la culpa de nuestros trastornos a un movimiento tan comprometido y noble, porque como bien se sabe todo lo personal es político.

Ojala que Rawvana se cure y de paso se consiga un trabajo honesto.

Advertisements
Posted by:Lau Albertini

Periodista. Humorista. Feminista. Madre.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s