A raíz de todo el revuelo que se armó con las fotos de la celulitis de Wanda, varias fueron las estrellas argentinas que salieron a bancarla. Todas mujeres que encajan con el “ideal de belleza” impuesto por el mercado. Varias de ellas mostraron su celulitis o postearon fotos a cara lavada. Y la verdad es que estoy casi segura de que ninguna, a lo largo de su vida, sufrió bullyng o algún tipo de discriminación por su físico.
Pero lo que más rabia me genera es que muchas de ellas, como es el caso de Jimena Barón, no solo justifica a la industria de la belleza diciendo que, en realidad, al usar photoshop o maquillaje solo tratan de cuidarlas, sino que hasta ella misma comercia con la desesperación que viven las mujeres que no encajan en el estereotipo de belleza impuesto por la sociedad, lanzando una aplicación de celular donde te enseña qué comer o que ejercicios hacer para tener un cuerpo como el de ella.
El mensaje constante que reproducen es que el modelo de belleza que ellas representan es un valor en sí mismo.
Además cuando chicas como Jimena Barón, o Sol Perez hablan de que con sus cuerpos hacen lo que quieren y por eso lo muestran desnudo, no están representando el empoderamiento femenino, principalmente porque el famoso empoderamiento del que todas hablan es otra cosa, pasa por otro lado. Pero si tenés ganas de relacionarlo con la desnudez de la mujer, te cuento que de empoderamiento se trata cuando lo que mostrás desnudo son los cuerpos de mujeres que NO encajan con el estereotipo que marca la industria de la belleza.
Creo que en realidad estas chicas fitness que se exhiben semi desnudas en las redes sociales lo que esconden es una gran inseguridad, y buscan reafirmar su ego escudándose en un mensaje de reivindicación, solo para no ser tildadas de superficiales. Y en realidad no entienden que colaboran en la “cosificación” del cuerpo femenino, porque esa belleza que muestran solo sirve como herramienta para el disciplinamiento de los cuerpos que no encajan, a través del mensaje: “Si yo pude conseguir este cuerpo, vos también podés” y poco parece importarles los desórdenes alimentarios, la depresión y los ataques de pánico que se producen al intentar encajar -a toda costa- con ese ideal que ellas nos venden y no poder hacerlo.
Chicas, si en serio se dicen feministas y nos quieren ayudar, busquense otra excusa para seguir mostrando con orgullo su culo perfecto.

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Posted by:Lau Albertini

Periodista. Humorista. Feminista. Madre.

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