Hoy se hizo historia. Después de una maratónica jornada, de casi 24 horas, que comenzó a las 11 del miércoles 13 de junio, la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, con 129 votos a favor y 125 en contra, le dió media sanción a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Y más allá de lo transversal que resultó la votación de la misma, la ronda de oradores fue de lo más variopinta, tuvo para todos los (dis) gustos. Escuchamos barbaridades como la que dijo la diputada Bianchi del PJ de San Luis que auguró un mercado negro de órganos de bebes (como si un feto de 14 semanas hubiera desarrollado algún órgano). No faltó el diputado que pidió hacer un cementerio de fetos, o la que comparó la situación con la adopción de cachorritos. Pero por suerte no todos fueron sinsentidos, también se nos anudó la garganta al escuchar a la diputada Silvia Lospennato del PRO que cerró la ronda de oradores recordando a todas las mujeres que tuvieron que ver con esta lucha del feminismo, y que se llevó la ovación recinto.

Lo que pasó hoy fue una fiesta de la democracia, se votó por convicción, no por mandato político, y cuando terminó la sesión vimos a diputados que se vienen tirando con munición pesada abrazarse y llorar por que todo el trabajo que se hizo durante las 15 reuniones informativas en las comisiones donde se trabajó el proyecto de ley, no fue en vano. No hubo colectivos arreando manifestantes como vacas, no hubo destrozos a la propiedad pública ni privada. Lo que había era un millón de mujeres haciéndose oír, pero desde el amor y el respeto. Me emocionó mucho ver a señoras muy viejitas con sus pañuelos colgados de la cartera, pero más me emocionó ver a pibas jovencitas luchando por sus derechos, para nosotros “los grandes” que las miramos por tevé y que nos encanta acusar a la juventud de apática.

Acá no se discute aborto si o aborto no, porque eso es una decisión de índole privada relacionada a la historia particular de cada mujer, sus creencias religiosas y valores morales. Acá de lo que se trata es de que quien decida hacerlo lo pueda hacer de manera segura, sin que su vida corra riesgo. No va a surgir un Herodes que se dedicará a matar a todos los primogénitos, ni saldrán comandos a secuestrar mujeres embarazadas en las plazas o en las colas de supermercados para obligarlas a abortar. Esto se trata de libertad, de la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Y prepárense porque esto recién empieza.

PH: Costanza Cucuzza

Advertisements
Posted by:Lau Albertini

Periodista. Humorista. Feminista. Madre.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s