Con todo este asunto del empoderamiento femenino veo mucho hombre perdido en la forma en la que debe actuar delante de una mujer. Los veo medio desorientados, no saben que es lo que pueden hacer y que no para agasajarnos.

Si están en un boliche intentando levantarse una dama para copular, no saben si invitarla un trago o sacarla a bailar, o si al grito de “abajo el patriarcado” los ahorcan con una tanga. O en el caso de un marido o un novio no sabe si, para el cumpleaños, le puede regalar un ramo de flores o una cartera, o si es mejor regalarle la biografía de Simone de Beauvoir. Y hasta hay algunos que yo ya no sé si son o se hacen (son, seguro son, porque los hombres son) que hacen cuestionamientos acerca de si pueden pagar la cena o ayudarnos a mover cosas pesadas.

A ver si nos organizamos chicos, no viene por ahí la mano. Lo que no queremos es que nos acosen o nos maltraten. Las mujeres no nos sentimos oprimidas cuando nos hacen un regalo que nos gusta o nos dicen cosas lindas. Lo único que queremos es que nos respeten, que respeten nuestro espacio, nuestras decisiones, nuestros intereses. Que no nos repriman, que no nos den órdenes, ni nos subestimen. No es tan difícil.

La clave de todo es que nos presten atención, saber que es que lo que nos gusta, que es lo que queremos. ¿Sabés a que se reduce todo? ¡A que nos escuchen! Ósea, si el hobbie de tu mujer es cocinar, seguro que, si le regalás algún adminiculo estrafalario de cocina, sin dudas va a estar chocha de la vida. Ahora si me lo regalás a mí que se me explotan los huevos duros, porque detesto cocinar, seguramente voy a querer reboleártelo por la cabeza y lo voy a tomar como que me estás queriendo oprimir, porque el lugar de la mujer es la cocina. Ósea, querido, prestanos atención, así como nosotras te la prestamos a vos. Yo no te voy a regalar una lijadora de madera sí sé que vos sos un inútil que no sabe ni cambiar un cuerito de la canilla, pero si tu labor terapia preferida de los fines de semana es cirujear muebles y restaurarlos, seguro que ese regalo te va a venir al pelo.

Y vos joven borrego, aunque todos los señores de cierta edad digan lo contrario, si lo que querés es conquistar una dama, bien sabés que jamás pasó que a una chica en la calle le gritaron lo fuerte que está y se paró y le dio su número de teléfono al “piropeador” o que estando en un boliche, a una piba le tocaron el culo al pasar y se quedó charlando encantada de la vida con el dueño de la mano. Esos NO son métodos efectivos de levante, así que intentá pulir tus herramientas de seducción, porque tocarle la bocina a una chica linda que te cruzás en la calle para lo único que va a servir es para que piense que sos un pajero y hasta te lo grite, poniéndote en ridículo a vos, maestro.

Resumiendo, muchachos, lo único que cambió con todo este asunto del feminismo es que ahora van a tener que rebuscarsela un poco más si pretenden hacernos sentir halagadas, si vos sos un tipo que respeta a las mujeres y nunca las consideró inferior, seguramente no va a haber mucho para cambiar.

 

Advertisements
Posted by:Lau Albertini

Periodista. Humorista. Feminista. Madre.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s