Aunque muchos digan lo contrario, particularmente estoy convencida de que todas las mujeres somos feministas, que lo que hay son muchas formas de ejercer ese feminismo.
Por ejemplo están las que lo ejercen de manera más contestataria, con un accionar más radicalizado, como las que van a las marchas en tetas a pintar iglesias o romper patrulleros, que generalmente son la cara más visible del movimiento.

Pero también están las que lo ejercemos de una manera menos expuesta, yo me considero dentro de este grupo.

Mi manera de ejercer el feminismo es ayudando a mi amiga que sufrió violencia de género psicológica durante años, a separarse de su marido e intentar ser feliz, visibilizando la brecha de género laboral que existe en los distintos trabajos en los que tuve, haciendome un lugar y luchando por ser reconocida de la misma manera que mis colegas, acompañando desde el amor y el respeto las libres elecciones sexuales de los que me rodean, teniendo en claro que esta elección no define a una persona. Y por supuesto, la más importante: criando a mi hijo varón por fuera de los estereotipos de género.

No caben dudas que el mejor educador, sobre todo en los niños pequeños, es el ejemplo, así que si el nene se cría en un ambiente donde los hombres de la familia menosprecian a las mujeres, lo más seguro es que el día de mañana, al ser un adulto repita, ese patrón. Esto no quiere decir que el maltratador, necesariamente fue maltratado de niño, ni que todas las víctimas de violencia familiar van a ser violentos, simplemente los predispone más.

Asimismo hay que entender que ni los juegos ni los juguetes tienen género, mi hijo no se va a convertir en gay por arte de magia, con solo tocar una barbie, si es gay lo va a seguir siendo aunque yo lo obligue a jugar a los autitos, así que dejemos a los chicos jugar con lo que los haga felices. Tampoco los colores deben condicionar a los chicos, a la hora de vestirse o decorar las habitaciones, dejemos que los chicos sean creativos, que usen el color que quieran y listo.

Otro punto a tener en cuenta, en esta misma dirección es que hay que enseñarles que no existen las labores “masculinas” o “femeninas”, que en casa todos hacemos de todo, por eso es fundamental que tanto nenas como varones por igual, ayuden en todas las tareas de la casa, acordes a su edad, claro está. Pueden ayudar a mamá a cambiar un cuerito de la canilla o a papá a lavar los platos. Porque de lo que se trata es de enseñarles que las personas no se etiquetan.

Y en nuestro afán de criar hijos feministas hay que tener cuidado de no caer en el otro extremo, por ahí veo a mamás tan preocupadas por criar a sus hijos fuera de los estereotipos que casi que obligan a jugar a los varones a la cocinita o a las nenas a practicar boxeo, cuando claramente no quieren hacerlo. A los hijos hay que dejarlos elegir, sin condicionarlos ni juzgarlos.

Porque sin dudas lo más importante es criar hijos permitiéndoles experimentar la emoción y enseñándoles el respeto hacia el otro. Hay que desterrar esa idea de que los varones no lloran, porque solo dejándolos experimentar libremente sus sentimientos van a poder empatizar con los de los demás, convirtiéndolos en personas más empáticas, respetuosas y solidarias

 

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Posted by:Lau Albertini

Periodista. Humorista. Feminista. Madre.

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