Si, ¿sabes qué? Mi hijo está por cumplir los 4 y yo todavía no recuperé mi cuerpo de antes del embarazo.

¿Sabes cómo estoy de escuchar a mujeres que con todo su orgullo, como si se hubieran ganado un nobel de química, te dicen: “Estoy a 2 kilos de lo que pesaba antes del embarazo”?. ¡Buenísimo por vos, amiga! ¿Qué querés que te diga?…

¿En serio es tan importante para vos, volver a caber en el mismo jean que usabas antes de ser mamá? No se equivoquen, yo no digo que esté mal eh! Lo único que quiero decir es que para mí, las prioridades son otras.

Yo quiero estar sana, quiero que mi cuerpo, más que flaco, esté sano y ágil para poder jugar con mi hijo. Para poder tirarme en el piso a jugar con autitos, o hacer carreras en bicicleta o empujarlo, casi hasta las nubes, en la hamaca. Si me quedó la panza fofa, tengo estrías o se me cayeron las gomas, me importa tan poco… A mí me gusta ir a buscar a mi hijo al jardín y de ahí hacer una parada en la heladería para merendarnos un cucurucho de dulce de leche y chocolate. Me gusta que amasemos juntos galletitas caseras, las tardes de lluvia, para después comerlas tirados en el sillón mirando Cars para enésima vez.

Sí, todo eso engorda, y mucho. Pero yo amo a mi hijo, y cada segundo que pase haciéndolo feliz, si me traen o no unas calorías demás, me tiene sin cuidado.

¿Porque sabes que aprendí del feminismo? Que el cuerpo esta para disfrutarlo y amarlo, ahora, como es. Y yo a mi cuerpo lo amo y lo respeto, porque él gestó y cuidó a mi hijo durante 9 meses, porque con él puedo sentir en la piel el amor de mi marido, porque me lleva a recorrer el mundo cuando nos vamos de vacaciones, porque me deja decirle, no solo con palabras, a mi familia cuanto la amo, porque me deja llenar de abrazos y besos a todos mis amores. Y reírme, y llorar, y emocionarme.

Porque para eso está el cuerpo, es un medio de expresión, para vivir la vida, y el cuerpo que tengo hoy, ahora es este, y yo estoy muy orgullosa de él, de lo sano que está, de lo bien que se porta conmigo, y por eso lo amo, con toda su grasa localizada y la celulitis conquistando nuevos territorios.

Así que chicas, ya está, disfruten sin culpa de llevar a sus hijos al cine y después a comer una hamburguesa, no sientan remordimientos si se comen las golosinas que a sus hijos no les gustan, de los bolsitas de los cumpleaños, porque la vida es corta, y los hijos crecen rápido, y el día de mañana nos vamos a arrepentir de no haber compartido más momentos con ellos porque estábamos en franca batalla contra las harinas, una guerra que dicho sea de paso, estamos destinadas a perder.

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Posted by:Lau Albertini

Periodista. Humorista. Feminista. Madre.

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