Las mujeres no tenemos instinto maternal

En este video reflexionamos sobre el estereotipo de madre que se representa en la peli “Día de las madres” (2016. Julia Robets, J. Aniston, K. Hudson)

La venganza será terrible

El otro día escuché algo que me retorció el estómago. Una influencer (¿?) en su canal de YouTube dijo que gracias a las hermanas kardashian las mujeres “gorditas” se habían puesto de moda.

Cuanta ignorancia y siniestralidad juntas en una sola frase. ¿Nunca vió el reality esta mujer? ¿No vió como, durante años, bullynearon a Khloe por gorda (que de gorda tenia lo que yo de ingeniería astrofísica)?

Pero lo peor de todo es que este asunto me llevó a investigar sobre la vida del “patito feo” de la familia armenia más rica de la teve yanquie y me desayuné con que la mismísima Khloe se puso re flaquita, subió todo su proceso a instagram, y después la gente linda de E! tuvo el buen tino de hacer un reality donde la más pequeña de las Kardashian motiva a la gente a bajar de peso. 

El tema es que todo el concepto que maneja ese programa es una caca.

Empecemos por el nombre, se llama “Revenge Body” osea cuerpo de venganza. Y todos tenemos clarísimo que la venganza no es un sentimiento del que pueda salir algo bueno, Mas bien suena a algo que haces para que alguién que te hizo sentir mal porque pensó que no eras suficiente se muerda los codos de la rabia, al verte encajar en el canon de belleza hegemónico. Pero después de conseguir ese efecto en el que te maltrató, ¿que te queda?

Esta clase de programas se basa en el refuerzo del mensaje satánico de que la flacura es sinónimo de felicidad. Como si el solo hecho de ser flaco  va a hacer que todos tus problemas desaparezcan, todo el dolor por el que pasaste se va a borrar porque de repente sos flaco. Y el mundo va a estar lleno de arcoiris, corazones y unicornios.

¿Sabes que? No, no va a pasar tal cosa. Para que una persona que sufre acoso y discriminación por su peso sea feliz, no solo necesita hacer un trabajo psicológico para aumentar su autoestima, también necesita vivir en una sociedad que no lo haga sentir un ciudadano de segunda, por el simple hecho de ser gordo.

Y uso gordo, porque tenemos que dejar de usar eufemismos, el término es “gordo”. Y tenemos que despojarlo de su significado negativo. 

¿Porque “flaco” no es un adjetivo calificativo despectivo o negativo? 

Pero no se piensen que esto solamente pasa en yanquilandia. Acá también tenemos un programa del mal. Me estoy refiriendo a Cuestión De Peso. Lo más siniestro de nuestra versión es que nos quieren hacer creer que todos los gordos son enfermos. Además de tratarse de un programa horrendo donde ridiculizan a las personas con obesidad, reforzando el mensaje de que mientras más kilos demás tenés, menos servís y menos merecés. Encima nos venden que es por salud, cuando si mirás con atención y espíritu crítico el programa te das cuenta que están empeñados en que sean lo más hegemónicos posibles. Digo, no se centran en solucionarles los problemas de salud en base a una alimentación saludable, aunque solo terminen bajando 15 kilos. No, la meta del programa es que los hombres pesen 80 kilos, y las mujeres 70, como máximo. Sin importarles el hecho de que a lo mejor ese peso sea demasiado bajo y por lo tanto tengan varias carencias nutricionales y terminen enfermos nuevamente. Porque, ¿quién les dijo que las personas flacas son más sanas? Eso nos quiere hacer creer la industria de la belleza, cuyo objetivo es hacernos sentir inseguros, y si no pueden, asustarnos, para poder vendernos todos esos productos milagrosos que nos harán alcanzar “nuestro sueño” (el sueño que ellos nos crearon) de ser flacos: sanos y felices.

Más vale sola

Pampita se separó otra vez. 

¿Es motivo de noticia? Claro que no. 

Que una mujer sea noticia por los vaivenes de su vida sentimental y no por el éxito en su trabajo o por sus logros académicos es solo una muestra más de cómo los medios juegan para el equipo del patriarcado.

Pero lo que me motiva a escribir no es porqué se separó Pampita, sino cómo reaccionaron los hombres y sus aliadas en  las redes sociales, en relación a esta separación. 

Lo que más se leyó fué: “Si a Pampita la gorriaron, ya está gorda, relajá, largá la dieta”, palabras más, palabras menos. Seguido de un: “Con lo diosa que es Pampita, imaginate lo hincha bolas que és, que todos los tipos la cagan”.

El trasfondo de estos dos mensajes son terribles. El primero de ellos es la creencia de que la flacura te asegura la felicidad, cosa que -claramente- está visto que no. ¿Quién te dijo a vos que el flaco es más feliz que el gordo? ¿Quién te hizo creer que el gordo no merece la misma felicidad que un flaco? Los medios y la publicidad, que vive de generarte inseguridades para hacerte consumir productos o servicios que te ayuden a adelgazar y, como consecuencia a ser más feliz?

Y la segunda es que la culpa de que la traicionen es de ella, por hincha huevos. ¡Cuanta siniestralidad cabe en una oración! Si una pareja te engaña no es tu culpa. Si tan mal está con vos que termine la relación y punto. Te caga porque quiere o porque no te quiere, mejor dicho. Pero no es tu culpa. y ojo, porque con ese mismo argumento se justifica la violencia de género. “Te pegué porque me sacaste mis casillas”. Así que pensalo dos veces antes de hacer semejante afirmación.

Pobre Pampita. Todo gira en torno a su belleza. Todos sus fracasos amorosos son culpa de ella. Ya bastante tiene con su corazón roto que encima tiene que cargar con sus inseguridades.

Tampoco vamos a entrar a juzgar si Pampita elige bien o elige mal a sus parejas. 

Pampita hace lo que puede, como puede y por más que los medios la asciendan a diosa del olimpo es una mujer que tiene todo el derecho del mundo de enamorarse y de equivocarse. Dejenlá a ella y su dolor, cada uno hace lo que puede con su vida.

Yo, la peor de todas

Siempre me pregunté ¿qué mujer en su sano juicio invento lo de la crianza apego? Y después me desayuné que esta teoría la desarrolló un pediatra varón, y ahí me cerró todo…

Es que no se explica que una mujer que haya sido madre, y que esté en completo dominio de sus facultades mentales haya desarrollado una teoría donde no podés soltar el pibe ni para ir a revolver los fideos. En serio, nadie con una psiquis sana puede estar 24/7 con un bebe colgado de la teta. Capaz que si sos de los afortunados que pueden pagar niñera y tiene abuelas presentes, para que se queden con la cría para que vos puedas dormir una siesta, cagar o bañarte tranquila, o ir a hacer las compras solita tu alma, capaz que puedas ser de las que no termina hablando con las tostadas. Pero si ese no es tu caso, claramente no hay forma de que puedas seguir este modelo de crianza enajenante sin volverte un toque loca. Lo que está en claro es que esta teoría desarrollada por el pediatra William Sears durante los años 90, evidencia que ante el avance del feminismo el patriarcado ha generado nuevas formas para mantener su posición de poder. Entonces ellos, que no son tan giles como nosotras creemos, no van a decir que está mal que las mujeres conquistemos derechos y espacios, pero nos hacen culpables de criar hijos traumados en pos de nuestros deseos de ser libres y progresar. Encima desde los medios de comunicación, tan afectos a seguirles el juego, no hacen más que decirte que si “elegís criar con apego a tu hijo” sos mejor madre que la que dá la mamadera, usa cochecito, y lo hace dormir en su cuna. Yo que fuí madre en la misma época que Paula Chaves, todavía tengo clavada entre ceja y ceja las tapas de revista donde le hacia propaganda a la crianza con apego y contaba como había hecho para recuperar el cuerpo a las 3 horas de haber parido.

Me recuerdo llorando a los pies de mi cama, cuando mi hijo de 2 semanas lloraba sin parar porque tenía hambre y mi marido me decía que le demos una mamadera, y yo le decía que si él le llegaba a dar una, iba a ser más grave que si me gorriaba. La presión que yo sentía por darle la teta era tal que era capaz de pasarme todo el día encerrada en mi casa, sentada en el sillón, con el pibe colgado a la teta porque “mientras más toma más leche generás”, pero mi retoño tomaba, pero no le alcanzaba, lloraba todo el día, y no solo se puso flaquito, hasta le empezó a subir la bilirrubina.

Y ahí fué el acabose, no importaba lo que hiciera, era la peor madre del mundo. Si le daba la mamadera se iba a agarrar las siete plagas de Egipto, y si solo le daba teta lo iba a terminar enfermando igual.

No lo pude parir porque durante el trabajo de parto se me desprendió la placenta, y me tuvieron que hacer una cesárea de urgencia, y por más que le daba la teta 24/7 lo que producía no alcanzaba. Sentía que había fracasado como madre.

¿Vos entendés la locura, no?

Por suerte estaba rodeada de gente sana y amorosa que me ayudaron a entender que no había fracasado nada, que recién empezaba a ser madre, y que nadie nace sabiendo, que cada una es la mejor madre para su hijo y que si él necesitaba una mamadera, que se la dé y punto. Y así lo entendí y fuimos todos felices, y no comimos perdices porque respetamos a los animales.

Pero no todas las madres puerperas corren con mi suerte, y se ven bombardeadas por la imagen de la madre abnegada, la que se sacrifica en pos de sus hijos, que es la imagen de la “mejor madre posible”, y se sienten las peores del mundo.

Pero no solamente eso, hay algo que también subyace en esa imagen de las “mejores madres” que nos venden los medios, y es que borra a todas las otras formas de maternar. Es como si solo fueran madres las mujeres heterosexuales en pareja, y de clase media o alta. Desaparecen de la escena no solo a las madres solteras de bajos recursos, y a las madres lesbianas, sino también a los hombres que son papas, solteros o en parejas homosexuales.

Creo que esa sacralización de la imagen materna es una de las armas que utiliza el patriarcado para operar en contra del feminismo de hoy, porque no hace más que reforzar la idea de que las mujeres nacimos para ser madres, y que si no nos quedamos metidas en la casa con nuestros hijos colgando del pecho, cual collar de sandias, vamos a criar hijos traumados, y por lo tanto la culpa de todos los males de la sociedad va a ser nuestra.

Y de vuelta, la culpa es nuestra

Amor Propio

Cuando la madre naturaleza no nos da, parece ser que uno debe proveérselo nomás. Y en que caso es más acertada esta premisa que en lo que hace a la satisfacción de las necesidades básicas.
Y yo estoy fervientemente convencida que la practica del sexo es una de ellas.
Que no solo sirve para la proliferación de la raza humana, sino también para aportar a la tranquilidad de los seres que conviven en lo cotidiano con uno.
Porque aunque muchos se hagan los chanchos rengos, bien sabemos todos que cuando uno no practica el amor, se vuelve más ácido y amargado que caramelo media hora.
No nos hagamos los superados, recatados y decorosos, confesemos que nos pone de buen humor el sexo, y aunque al patriarcado le encante endilgarselo a la mujer, esto no es exclusivamente femenino. Es totalmente cierto que las mujeres somos más hormonales y más viscerales en lo que a demostración de estados anímicos se trata, pero el tipo que tiene mala cama o carece de la misma, también se vuelve insufrible.

No le hagamos el juego al patriarcado acusando de “mal cogida” a la gente que esta atravesando un momento difícil y no está de buen humor. Mal cogidx es un termino tan machirulo que duele. Les puedo asegurar que el mal sexo es el menor de los males para alguien que la está pasando como el traste.
Por eso yo recomiendo que si la divina providencia no nos está facilitando un compañero con quien disfrutar de la copula, pues bien, nos procuremos esa satisfacción nosotros solitos.
Si señores, estoy diciendo que hay que tocarse más.
¡La masturbación es un acto de amor caramba!
Veámoslo así.
Si uno está noviando con alguien a quien no puede disfrutar corpóreamente tanto como quisiera, y por consiguiente anda caliente como negra en baile, que mayor prueba de amor que en vez de andar ingresándole carnalmente a cuanto ser viviente tiene a mano, se queda con el recuerdo de su bien amado y se propina una buena acariciada en su honor.
Y si uno está solito su alma, también es un acto de amor, porque uno se esta amando a si mismo y quien mejor que uno va a saber proveerse de satisfacción, que se conoce a la perfección y sabe qué, cómo, cuando y donde hacerse para amarse como corresponde.
Y como la cultura del machismo nos atraviesa desde todos los ángulos, sé que muchos se las tiran de amantes furiosos y tildan de “pajeros” a todos aquellos que se dedican a disfrutar de su propia sexualidad. ¿Ven porque hace falta la ESI urgentemente en el secundario?. Porque nunca falta un pelotudx que cree que el que se masturba es un degenerado. Un pedófilo es un degenerado, no hay nada de malo en hacerse felíz a si mismo.
El problema de la masturbación se plantea cuando nos encerramos en ella y ya no nos interesa “interactuar” con ningún otro ser vivo. Igualmente me parece que en esto hay otras cosas en juego, que tienen que ver con distintos miedos que surgen cuando uno ha tenido relaciones sentimentales conflictivas, y prefiere encerrarse en si mismo a arriesgarse a que otra persona nos haga sufrir, y como cada uno se salva como puede, algunos se encaman con cuanto ser vivo se le cruza y otros prefieren huir de cualquiera que se les acerque.
Lo único que puedo decir al respecto es que si uno no se quiere (no se valora ni se respeta), no puede querer a nadie ni inspirar cariño tampoco, así que a sacudirse las inhibiciones y prejuicios, y a tocarse más que no hay mal que por bien no venga.

Cuestión de ética, no de estética

Hace unos días estalló el escándalo entre los influencers que pululan por Youtube e Instagram, cuando una de sus luminarias, que se hizo famosa por difundir el estilo de vida vegano, fué descubierta comiendo pescado.

Si, ya sé, parece una locura que se arme semejante despelote por que una chica come pescado y huevo. Pero lo que pasó pone de manifiesto algo que hace varios años vengo alertando: Mucha gente se hace vegana porque se cree que con eso va a ser flaca, cuando no entiende que el veganismo es, antes que nada, una cuestión de ética y de compromiso con los animales y la contaminación ambiental, ya que es bien sabido que la mayoría de los gases de efecto invernadero, que tan mal le hacen a la salud de nuestro planeta, son emitidos por la ganadería.

Pero vamos a empezar por el principio y a acomodar los tantos: Rawvana, la estrella youtuberil en cuestión, hace 6 años se abrió un canal en la plataforma de streaming para comenzar a compartir y evangelizar sobre el nuevo estilo de vida que acababa de emprender: “el crudiveganismo” ( esa vertiente del veganismo donde solo se comen cosas crudas: frutas, verduras y semillas, básicamente). Yovana Mendoza, el verdadero nombre de la youtuber, comentó en su canal que había sufrido anorexia y que era “adicta al alcohol y al cigarrillo”, y que llevar este nuevo estilo de vida le había salvado la vida, porque ahora era una “chica saludable”. En su propio medio de comunicación comentaba que hacia ayunos de 21 días de solo tomar agua o dietas mensuales detox a base de jugos de frutas y verduras. Hasta se hacía limpiezas colonicas cada 3 meses (que gusto estar zampandose un enema tan seguido sin ninguna necesidad, no?)

En fin, vamos, se alimentaba como el traste, pero ella estaba super flaca y no hacía más que decir que desde que era crudivegana ya “no batallaba con su peso”. Entonces le recomendaba a todo el mundo seguir su misma dieta. Y su canal fue un boom, creció muchísimo y se hizo muy conocida entre los veganos, era una especie de embajadora de marca del veganismo y comenzó a vender planes alimentarios y recetas. En fin, fue tan pilla que transformó su trastorno alimentario en un gran negocio, con la suficiente superioridad moral como para que nadie la cuestione por lo qué come, o no come, mejor dicho.

Negocio que hoy se ve cuestionado, pero no porque apareció comiendo pescado, sino porque la razón que dió para su nueva ingesta es que “esta enferma y todos los médicos que vió le recomendaron comer proteína animal”. Entonces ahí si, no solo los seguidores que se sintieron estafados porque ella vendía un estilo de vida saludable que, en realidad, la enfermaba, salieron a criticarla, sino que además médicos y nutricionistas veganos que pululan en las redes salieron al cruce para aclarar que el VEGANISMO NO ENFERMA A NADIE . Sino que es como todas las dietas: la clave está en comer equilibrado. Y Rawvana no estaba comiendo saludablemente, sino que estaba obsesionada con ser flaca. Y su obsesión por la delgadez fué lo que la enfermó. Simple.

Echarle la culpa al veganismo me parece de una siniestralidad horrible, más cuando estuviste 6 años lucrando con eso. El estilo de vida vegano es ante todo ético y cada vez más generaciones de jóvenes están llevando este estilo de vida, antes que nada por su compromiso con el planeta y el medio ambiente. Por favor, no le echemos la culpa de nuestros trastornos a un movimiento tan comprometido y noble, porque como bien se sabe todo lo personal es político.

Ojala que Rawvana se cure y de paso se consiga un trabajo honesto.

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